Mi primera cita de Chyrpe
Las citas online suelen prometer grandes emociones, pero a veces simplemente conducen a encuentros atentos y humanos. Esta historia personal de Chyrpe reflexiona sobre las citas modernas, las conexiones que cruzan fronteras y lo que significa que alguien se presente con un esfuerzo sincero, aunque no salte la chispa. Habla de intención, de comunicación y de por qué una buena cita no siempre tiene que convertirse en una historia de amor para tener sentido.
Cruzó fronteras para verme. Acabo de tener mi primera cita con un chico de Chyrpe y no defraudó. Vikram y yo conectamos en Chyrpe cuando yo estaba viajando por Alemania. Era nueva en la app y no me di cuenta de que mi ubicación había cambiado y de que él vive demasiado lejos de mí. Pero Vikram era amable, contestaba enseguida y me hacía muchas preguntas con sentido. Así que le respondí. Hace dos semanas me dijo que iba a venir a visitarme a mi ciudad.
Para ser sincera, no creí que fuera a aparecer de verdad. No sería la primera vez que alguien promete viajar por mí y luego no lo hace. (Mi novio de tres años me hizo esperarlo durante un año hasta que por fin rompí con él, pero no me desviaré del tema). Vikram sí viajó a otro país para verme. Como no es blanco, por supuesto lo pararon en un control al cruzar la frontera. Después de enseñar toda su documentación, le dijo literalmente al agente fronterizo que necesitaba sí o sí viajar para conocer a una chica. El agente pensó que estaba loco, pero le deseó suerte.
El regalo
Vikram estaba nerviosísimo cuando fui a encontrarme con él en la estación de tren. Me entregó enseguida algunos regalos que había traído; le temblaban las manos. Me regaló una taza, chocolate y “El alquimista”, de Paulo Coelho. Yo ya había leído el libro; mi novio de tres años me lo había regalado hacía años, lo cual me pareció un mal augurio, aunque obviamente no era culpa de Vikram. Yo le di una mezcla tradicional de especias de mi país porque sabía que le gusta cocinar.
Al principio dimos un paseo por la ciudad. Aunque Vikram me dijo que “solo se había descargado Chyrpe porque vio el anuncio”, estaba claro que era yo quien guiaba la velada. Aceptaba todo lo que yo proponía, pidió lo mismo que yo y, cuando le pregunté si prefería A o B, me miró nervioso y me pidió que eligiera por él. Tuvimos buenas conversaciones, comimos en uno de mis restaurantes favoritos y él insistió muchísimo en pagar la cuenta. Más tarde fuimos a un bar histórico del centro y me hizo ilusión contarle qué poetas famosos del siglo pasado ya se habían alojado allí. Hablamos de la familia, de los sueños y de nuestro interés común por el deporte.

El giro inesperado
Querida lectora, seguro que te decepciono, pero en el bar le dije que prefería que fuéramos amigos. Aunque Vikram lo hizo todo bien, no sentí la chispa. Aunque es inteligente, amable y atento, me daba la sensación de estar hablando con un viejo amigo. La distancia también me asusta bastante. Vikram se tomó la noticia sorprendentemente bien. Tan bien que ahora me pregunto si de verdad entendió el mensaje. Nos quedamos otra hora en el bar y luego seguimos paseando. Me acompañó hasta la estación de tren y se marchó de mi ciudad al día siguiente.
De vuelta, volvió a aparecer el mismo agente de la patrulla fronteriza. Los dos se rieron. Le preguntó a Vikram si lo habían estafado o si la chica guapa existía de verdad. Vikram le enseñó nuestro selfie y el agente se alegró por él. En un mundo de chicos que hacen lo mínimo indispensable, le preguntó dónde seguían existiendo hombres así. Pues existen en Chyrpe.